Infanta Elena

 

Situado en Sevilla Este, junto a la calle Doctor Miguel Ríos Sarmiento, Infanta Elena tiene una extensión de 369.600 m2.

El proyecto de construir el Parque Infanta Elena –con la denominación de Parque Central del Polígono Aeropuerto– surge en el año 1977, en el planeamiento municipal que proponía el desarrollo de un conjunto de zonas verdes en torno al núcleo urbano. Sin embargo, la creación del parque se postergó dos décadas.

A finales de los años 90, con fondos europeos procedentes de los Programas Operativos del Medio Ambiente Local (POMAL), se produce la transformación de la masa arbórea que ocupaba el lugar y actuaba de vivero, se realizan nuevas plantaciones y se levanta el cerramiento del nuevo parque.

En 1999 se aprovecha una depresión de la zona para construir una laguna, impermeabilizar su fondo y mantener la isleta que se había formado en su interior. Ese mismo años se levanta el centro de mantenimiento y el parque recibe el nombre de Infanta Elena.

Infanta Elena es, esencialmente, una gran masa forestal de coníferas, con un tratamiento del espacio que lo convierte en un parque muy adecuado para satisfacer las necesidades de la población que vive en sus proximidades.

Es un parque de aire paisajista, con caminos sinuosos y árboles distribuidos sin orden aparente, en el que –a diferencia de los jardines de estilo clásico– no existen trazados rectilíneos y ortogonales, ni setos recortados delimitando los parterres.

Aquí los caminos, en albero compactado, aparecen a modo de sendas forestales; los bancos, en madera, se encuentran situados dentro de la masa arbórea. Todo ello, junto a las características de la vegetación del parque, hacen que Infanta Elena sea un parque de aspecto rural, que proporciona un ambiente similar al que encontraríamos en una zona natural.

La gran masa forestal del parque está formada por pinos (Pinus pinea) y cipreses (Cupressus sempervirens y Cupressus arizonica). Además existen alcornoques, encinas, olivos, moreras, alguna morera péndula y eucaliptos. Olmos, almeces y algunas catalpas y robinias, escoltan los paseos. Chopos y álamos blancos se encuentran cerca de la laguna. También hay palmeras, plátanos de sombra y braquichitos.

Granados, lentiscos, algarrobos, majoletos, madroños, arrayanes, rosales, romeros, durillos, retamas, hiedras, olivillas, adelfas y palmitos proliferan en el parque. Eneas y carrizos en la laguna, varias pitas y alguna jara pringosa en las zonas periféricas, con madreselvas en el cerramiento y en las torres eléctricas.

El centro de mantenimiento es un elemento singular de este parque, resultado de un proyecto de arquitectura bioclimática: está semienterrado para quedar integrado en su entorno y exteriormente se presenta como un montículo cubierto de césped, con una pendiente moderada que permite acceder a su parte superior para contemplar la laguna y la arboleda del parque. El edificio, de planta circular y volumen cónico, tiene un patio central que permite la distribución de las diferentes dependencias.