PARQUE DE LOS PRÍNCIPES

Un poco de historia

El Parque de Los Príncipes de España se inaugura, en 1973, con la clara vocación de constituirse en una zona verde de carácter funcional, capaz de satisfacer las necesidades del amplio sector de la población establecido en los barrios de Triana y Los Remedios.

Las primeras obras de acondicionamiento del terreno se realizan en 1970 y la construcción del recinto ajardinado comienza en 1972. En abril de 1973 se inaugura el parque, que recibe el nombre de Príncipes de España, en referencia a los entonces príncipes don Juan Carlos de Borbón y doña Sofía.

Su apertura supuso un gran acontecimiento en la ciudad pues no se creaba un parque desde la inauguración del Parque de María Luisa a principios del siglo XX.

Con la creación del Parque de Los Príncipes empiezan a cristalizar las ideas de construir amplias zonas verdes en los diferentes distritos de la ciudad. Sin embargo, la ejecución de nuevos jardines no se produciría hasta los años 80, con la inauguración del Parque Amate.

El Parque de los Príncipes –ejecutado bajo la dirección Luis Recasens, José Lupiáñez y José Elías– aportó un nuevo estilo de jardinería, muy diferente a los jardines geométricos con paseos rectos y parterres delimitados por setos recortados que existían en la ciudad. El nuevo parque, con un diseño que respondía esencialmente a una concepción funcional del jardín, presentaba un trazado paisajista en el que predominaban praderas amplias y abiertas. Toda una novedad en una ciudad en la que, hasta entonces, los parques se concebían como espacios geométricos de paseos ortogonales, en los que glorietas, cerámicas, fuentes y estanques debían de constituirse en los protagonistas del recinto.

Entre las primeras especies que se introdujeron estaban las palmeras datileras, braquichitos y naranjos amargos que fueron trasplantados de otras zonas de la ciudad en la que se estaban arrancando ante las remodelaciones que sufrían (calle Pagés del Corro, hotel Alfonso XIII).

Con unos 100.000 m2, el Parque de los Príncipes –luminoso y alegre, funcional y equilibrado– presenta amplios y soleados céspedes, paseos sombríos y frescos flanqueados por naranjos, jacarandas, tipuanas (y hasta hace pocos años ciruelos de Japón), con caminos asfaltados y un estanque que contiene una isleta central.

El diseño del estanque, con una isleta en su interior y un puente que permite atravesarlo, le proporciona aspecto de laguna irregular (habitada cuando se creó por pavos reales y cisnes, que al correr de los años desaparecieron). Como en otros parques, el estanque no sólo constituye uno de los elemento con mayor valor paisajístico, sino que además proporciona el indispensable agua que, a través de un sistema de tuberías, se distribuye por el parque.

El estanque está alimentado por un pequeño arroyo –cuya agua procede de una fuente de escasa profundidad– que ornamentado con piedras, rocalla y diferentes especies vegetales forma un reducido espacio de gran atractivo paisajístico.

Una zona muy diferente es la Glorieta de Viena en la que, desde su inauguración, hay una zona de juegos infantiles y una fuente-estanque hecha con trozos de cerámica. Posteriormente se instaló un área de ejercicios para personas mayores y, en los últimos años, una pista de baloncesto y futbito.

El nombre de la glorieta se debe a que en 1992, con motivo de la Exposición Universal de Sevilla, el Ayuntamiento de Viena donó un conjunto de aparatos de juegos infantiles, regalo que repitió en 2003 (aunque los actuales proceden de renovaciones posteriores).

Cerca de la glorieta misma se encuentra un centro cívico (Tejar del Mellizo) que, inaugurado en 2004, sustituye a un centro educativo anterior (presente aún antes que se creara el parque). Frente al centro cívico se encuentra la zona del recinto reservada para perros.

Existe una pista alberada, con gradas en uno de sus lados, en la que actualmente se celebran algunos festejos, conciertos y pruebas deportivas. Su construcción, que rompe el diseño global del parque, fue una imposición de última hora: ofrecer en pista de exhibición ecuestre a los caballos del Real, pues la inauguración del parque coincidió con el traslado de la Feria de Abril, desde el Prado de San Sebastián, al barrio de Los Remedios. Aquella idea, desafortunada, no cristalizó.

Ni tampoco reservar la zona próxima, en los límites Oeste del recinto, para que los visitantes del parque pudieran aparcar sus vehículos: fue ocupada en 1991 por Lipasam que en ella levantó sus Oficinas Centrales y por la Policía Local que creó el depósito de vehículos retirados por la grúa municipal.

Tras la inauguración del parque, una de las zonas más espectaculares fue la rosaleda que, trazada por José Elías Bonells, albergaba una espléndida colección de rosales: más de 250 variedades diferentes, entre las que se encontraban las obtenidas, mediante hibridación, por reconocidos rosalistas españoles y otras de procedencia extranjera.

La rosaleda, desde el punto de vista del diseño, fue concebida como una sucesión de círculos tangentes entre sí, de distintos tamaños, que quedaban delimitados por senderos pavimentados con losetas y enchinado, con una sinuosa pérgola, originalmente cubierta por rosales trepadores, dividiendo y decorando toda la zona.

Aunque el jardín monográfico dedicado a las rosas desapareció, la zona mantiene las características propias de un jardín de exposición, en el que se deberían dar a conocer, cada temporada, diferentes plantas de flor.

Una de las glorietas de la antigua rosaleda fue dedicada en 1998 a la poetisa sevillana María de los Reyes Fuentes.

Por lo que se refiere a la vegetación, estos últimos años han desparecido los arces y el ciprés de Arizona, y los ciruelos japoneses que escoltaban varios paseos se han perdido casi en su totalidad. Se han incorporado bauhinias, un drago, aves del paraíso y jóvenes braquichitos rojos.

Persiste el singular el dasilirio –Dasylirion serratifolium– planta de origen mexicano que en Sevilla sólo se puede encontrar en este lugar.

Y la colección excepcional de cítricos, única en la ciudad, que incluye un limonero matizado (Citrus limon var. variegata), un cítrico de hoja ancha (Citrus macrophylla), naranjos espinosos (Poncirus trifoliata), calamondines (Citrus x citrofortunella mitis), un calamondín matizado (Citrus x citrofortunella mitis var matizado), nagamis kumquat (Fortunella margarita), naranjos de hoja rugosa (Citrus aurantium var Bouquet de fleurs), bergamotas (Citrus aurantium var. bergamia), naranjos morunos de hoja ancha (Citrus myrtifolia var. macrophylla), un kumquat del desierto (Eremocitrus glauca), una severinia (Severinia buxifolia), limoneros (Citrus limón), naranjos amargos (Citrus aurantium var. amara), un par de limequat  (posiblemente Citrus aurantifolia x Fortunella japonica) y dos tipos de cítricos diferentes que precisan ser clasificados.