Jardines de la Buhaira

 

Dos espacios ajardinados separados, un único jardín

Enclavados en un espacio de carácter urbano, junto a la avenida de Eduardo Dato, en los Jardines de la Buhaira se ha intentado recuperar, a través de un diseño actual, el pasado hispanomusulmán de las zonas ajardinadas que aquí existieron. El protagonismo del agua y las huertas nos transmiten el pasado histórico de este lugar.

Inaugurados en 1999, catalogados como Bien de Interés Cultural, los Jardines de la Buhaira tienen 35.000 m2 en los que podemos encontrar pequeñas huertas que evocan nuestra cultura tradicional.

Los Jardines de la Buhaira han tenido que enfrentarse con el complejo problema de estar divididos por una amplia avenida que permite la circulación de vehículos. Dado que no se trata de dos espacios independientes, sino de un sólo jardín, se ha intentado dar continuidad a los mismos prolongando el olivar y las huertas de cítricos a ambos lados de la avenida. Con el mismo objetivo -potenciar  la unidad de todo el espacio ajardinado- se han utilizado alineaciones de palmeras en ambos espacios, que lógicamente presentan el mismo tipo de pavimentación.

Las dos áreas que constituyen este jardín, reciben los nombres de Jardín de Palacio y Jardín de la Historia.

El Jardín de Palacio presenta, frente a la puerta principal, una pequeña plazoleta que, a través de una avenida escoltada por palmeras datileras y estanques rectangulares comunicados entre sí, nos lleva hasta el edificio principal: el Palacio de María de los Ángeles, que actualmente funciona con centro cívico de la zona, en el que se realizan conciertos, representaciones teatrales, proyecciones cinematográficas, etc.

Los huertos -con olivos, higueras, naranjos y limoneros-  y una gran alberca de carácter histórico con sistema de canalización -acompañada de restos arqueológicos-  constituyen los elementos más significativos de esta parte del recinto. En el mismo hay un interesante -pero casi ilegible-  plano de Sevilla en época musulmana, que acentúa el carácter histórico que se ha querido dar a este espacio.

El Jardín de la Historia presenta una serie de parterres que se constituyen en huertas de naranjos y limoneros. El paseo central está plantado con moreras híbridas y en los límites del recinto existen especies aromáticas y medicinales que evocan la utilización que tradicionalmente se ha hecho de estas plantas.

Las láminas de agua que forman los estanques y las pérgolas que los escoltan, constituyen elementos de control bioclimático que, al refrescar el ambiente, aumentan el confort que ofrece el jardín.

En jardín presenta un pequeño edificio que es utilizado como bar y, en uno de sus extremos, hay una gran fuente estrellada.

 

Al-Buhayra, los orígenes

Los jardines actuales ocupan una zona que en época hispanomusulmana constituía una laguna, "al-buhayra". Fue durante el reinado de Al-Mutamid, en el siglo XI, cuando se deseca la antigua laguna para construir una serie de huertas de recreo en las que los botánicos de la espléndida cultura de la Sevilla musulmana -Ibn Bassal, Abu I-Jayr, Ibn Hayay- realizan numerosas experiencias que les permitirían escribir los más importantes tratados de agricultura de la época.

Posteriormente, en el siglo XII, los almohades, durante el mandato de Abu Yacub Yusuf, edifican un hermoso palacio, crean jardines al estilo de Medina Zahara y amplían los huertos con miles de olivos, viñas, frutales y palmeras. Y para abastecerse, construyen un gran estanque para almacenar el agua que traían a través de los Caños de Carmona, que aunque así llamados, procedían de Alcalá de Guadaira.

Los jardines hispanomusulmanes de la Buhaira han sido descritos por El Faiz Mohammed en su libro Los Jardines de Marrakech (De la Buhayra de Marrakech a la de Sevilla). Esta obra recoge el testimonio del historiador almohade Ibn Sahib al-Salat quien, en su descripción de la construcción de la Buhaira de Sevilla, dice:

El comendador de los creyentes (Abu Yacub Yusuf), ordenó la construcción de sus dichosos palacios, conocidos bajo el nombre de Al-Buhayra... Después ordenó a Abu al-Quasim Ahmad Muhammad al-Hawfi y a Abu Bakr ibn al-Hadda el acondicionamiento de toda la zona contigua a los palacios y a las casas y de servirse del dinero del Tesoro para embellecer estas construcciones y plantar olivos, árboles, viñas y frutales exóticos, escogiendo de entre todas las especies las más extrañas y que dan los frutos más sabrosos... Los dos hombres, que eran piadosos, íntegros y expertos en el arte de la geometría, del cálculo y de la agronomía, cuidaron la ejecución de lo que les habían ordenado.

La orden suprema fue dictada a los administradores del Aljarafe para reunir plantas seleccionadas de olivos de diferentes clases, de pagarlas con el dinero del Tesoro (¡que Dios los haga fructificar!) y de traerlos a la Buhayra para su plantación.

La orden suprema fue dada igualmente a los gobernadores de Granada y de Guadix de encaminar hacia la Buhayra las variedades de Prunus que los médicos llaman kumatra (perales), el ciruelo llamado abqar (ciruelo doméstico), el peral andaluz llamado al-arza y manzanos.

 

La Buhaira y el agua en Sevilla

En la misma obra se describen las disposiciones tomadas para la traída de aguas destinadas a regar la Buhayra, que proporcionaban agua potable a Sevilla y a su amplia red de baños públicos:

Cuando las construcciones fueron terminadas el comendador de los creyentes buscó el medio de conducir el agua para regar las plantaciones. Encontró entonces los rastros perdidos de un antiguo canal...El ingeniero hidráulico Al-Haj Yajih, después de haber inspeccionado dichos vestigios, descubrió que se trataba del trazado de un antiguo canal, obra de los romanos en el pasado...hasta descubrir el lugar del canal donde se efectuaba el desvío de la canalización, que se encontraba cerca de Qal'at Jabir (Alcalá de Guadaira). Tomó la medida del nivel de este emplazamiento y condujo el agua hasta la Al-Buhayra.

Encantado de esta proeza, el comendador de los creyentes ordenó la prolongación de la canalización y la conducción del agua al interior de la ciudad, de forma que alimentara el palacio y satisficiera las necesidades de la población en agua potable y hacer funcionar las instalaciones urbanas. Después se dio la orden de construir una alberca de retención en Harat Mayur (barrio Mayor) de Sevilla. La puesta en servicio de esta alberca fue realizada el sábado 25 del año 567 de Hégira (22 de febrero de 1172).

Este día, el comendador de los creyentes presidió las fiestas de la inauguración acompañado de los dignatarios almohades, magistrados y del cuerpo de élite de la armada. Los tambores fueron batidos para celebrar este acontecimiento y expresar la alegría de ver cómo el agua llenaba esta alberca de almacenamiento y finalizar así su curso en el interior de Sevilla, en el barrio Mayor del que hemos hablado.

 

La Huerta del Rey

Tras la conquista de Sevilla en 1248 por Fernando III, los cristianos encuentran una Buhaira completamente arruinada, que en nada recuerda al espléndido conjunto hispanomusulmán. Los jardines habían desaparecido.

El lugar recibiría la nueva denominación de Huerta del Rey y no sería reforestado hasta el siglo XVI, época en la que en este lugar -propiedad de la Casa Ribera- se realizan numerosas tertulias literarias.

Posteriormente la finca inicia un periodo de decadencia y, a finales del siglo XIX, se levanta el pabellón neomudéjar "María de los Ángeles", destruyéndose los últimos restos del antiguo palacio musulmán.

La zona llega al siglo XX como zona agrícola que, acosada por el desarrollo urbanístico, estuvo a punto de desaparecer. Pero los restos islámicos encontrados en las excavaciones arqueológicas realizadas permitieron la protección del lugar y la propuesta de crear unos jardines que rememoraran ese pasado histórico.

 

Olivos, naranjos, limoneros, palmeras, plantas medicinales

El olivar y la huerta de cítricos constituyen elementos escénicos esenciales en la configuración de estos jardines.

Además, podemos encontrar especies ornamentales y exóticas: palmeras datileras, jacarandas, robinias, celestinas, buganvillas, etc.

Hay un parterre que recorre de norte a sur uno de los muros del cerramiento del jardín en el que crecen plantas aromáticas y medicinales: mejoranas, espliegos, tomillos, romeros, abrótanos hembra, salvias, nébedas, lavandas. La mayor parte de estas especies se encuentran en nuestros campos pues son originarias de la región mediterránea.

En primavera, las zonas que limitan con la avenida, se tornan espectaculares: un gran número de plantas anuales -amapolas de California, conejitos y clavellinas- transforman el jardín en una pradera multicolor.

 

¿Buhaira o Huerta del Rey?

Hasta finales del siglo XX, la zona en la que se encuentran los jardines se conocía como Huerta del Rey. De hecho, en el azulejo situado en el muro de cerramiento de la calle Párroco José Álvarez Allende que recuerda la presencia de Cervantes en Sevilla y el entorno en el que se desarrolla la novela Rinconete y Cortadillo, se puede leer:

EL PRINCIPE DE LOS INGENIOS ESPAÑOLES

MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA

MENCIONA EL CAMPO DE LA HUERTA DEL REY, EN ESTE LUGAR,

IMAGINANDO, COMO OCURRIDOS EN ÉL, PEREGRINOS EPISODIOS

DE LA NOVELA EJEMPLAR

RINCONETE Y CORTADILLO

Antonio Burgos en uno de sus artículos dice:

Se escribe La Buhaira, pero ¿cómo se pronuncia? Lo he escuchado de todas formas: Bujaira, Buaira, Buíra, Bujíra. Y nunca por su verdadero nombre, antes de esta versión islamizante, en la que Alfonso Lazo llama «la Media Memoria Histórica». La Buhaira es la Huerta del Rey de toda la vida. El poder escribe ahora Buhaira, pero en San Bernardo pronunciaban Huerta del Rey.