Parque Celestino Mutis, veinte años de proyectos y reivindicaciones

En los años setenta, la zona que actualmente ocupa el parque era cauce del Tamarguillo, y estercolero. En 1975 surge la primera propuesta para convertir ese espacio en zona verde. Nace un movimiento ciudadano que cristalizará, durante 1986, en la constitución de la Asociación Amigos de los Jardines de la Oliva, con unos objetivos muy claros: crear un parque que respondiera a los criterios desarrollados por los propios vecinos.

Más de un millar de firmas recogidas por este grupo de incansables ciudadanos, con la propuesta de erigir un monumento a Celestino Mutis, determinaron que el Ayuntamiento aprobara, en 1992, unas partidas económicas para acondicionar la zona que debía ser un nuevo espacio verde.

Parecía que, por fin, se había conseguido la creación del nuevo parque. Pero, no. Ni las nuevas reivindicaciones, ni el sinfín de gestiones, ni la elaboración de una extensa documentación —con proyectos del futuro parque elaborados por los vecinos y los alumnos de los colegios e instituto de la zona impidieron que se produjera un acontecimientos inexplicable en cualquier sociedad organizada: un chabolista enclavado en la zona denunciado con toda claridad en 1993 impide que comiencen las obras. Los ciudadanos se movilizan, dan a conocer la situación y exigen a la administración que solucione el problema, pero nada parece hacerse durante el año 1994. En febrero de 1995 comienzan las obras, que sufren continuos retrasos, entre otros motivos, porque el chabolista ¡seguía en el mismo lugar! Resulta increíble que un chabolista estuviera asentado en el centro de un parque que se estaba construyendo gracias al esfuerzo de muchos vecinos, y más aún que retrasara la apertura del mismo. Se habían producido problemas en la ejecución del diseño original, carencias en infraestructuras y cerramiento, ausencia de algunas de las especies que debían haberse plantado, y deterioros en un parque que todavía no había sido inaugurado. Pero el chabolista seguía allí, hasta que fue desalojado en enero del 97.

El 16 de junio de 1997 se inaugura este parque, tras más de dos décadas de gestiones, trabajos, reivindicaciones y estudios realizados por un grupo de ciudadanos y ciudadanas que creyó posible crear un nuevo parque en una zona que, entonces, parecía no interesar a muchos. Hoy, el Celestino Mutis es, sin duda, uno de los parques de Sevilla que presenta mayor interés botánico.

 

 

 

Ambientes bioclimáticos diferentes para un parque didáctico

Enclavado en la Barriada de la Oliva, el Parque Celestino Mutis cuyo diseño y ejecución se deben a García Camarasa y Morales Bueno presenta, en sus 40.927 m2 de superficie, una extraordinaria riqueza botánica. Gran parte de las más de 140 especies vegetales que crecen en estos jardines proceden de las actuaciones realizadas durante la Exposición Universal de 1992. En este parque podemos ver algunas de las plantas que excepción hecha de la Isla de la Cartuja por primera vez se han utilizado en la jardinería sevillana, como el guayabo o el ciprés de Méjico.

El parque, de planta triangular, está organizado en parterres abiertos, sin setos, libres de barreras físicas, con paseos de albero escoltados por alineaciones de árboles, con áreas pavimentadas, zonas de juegos infantiles y espacios de ejercicios para personas mayores.

Frente a las grandes pérgolas —instaladas con materiales procedentes de la Exposición de 1992 por las que trepan buganvillas y madreselvas, se encuentra la zona central en la que estaba previsto erigir un monumento a Celestino Mutis.

El Parque Celestino Mutis fue concebido con un marcado carácter didáctico y educativo al presentar como núcleo temático diferentes parterres con la flora ornamental de los ambientes bioclimáticos tropical, subtropical, mediterráneo y continental.

v Los parterres A y B, aunque diferentes, muestran un cierto exotismo, propio de los ambientes tropicales (con especies como la dracena, la cicas, el sabal, la flor del paraíso, el laurel de Indias matizado, la palmera cola de caballo o la desaparecida palmera enana). 

v El parterre C está dedicado al ambiente mediterráneo, con especies autóctonas propias de nuestras sierras (encina, alcornoque, laurel, lentisco, mirto y el desaparecido algarrobo), aunque también hay especies foráneas (como el jambolero, el fresno americano y la zelkova).

v Los parterres F, G, H e I que rodean al lugar en el que estaba previsto erigir un monumento a Celestino Mutis albergan especies vegetales originarias de América (como el ombú, el olivo negro, la encina de Virginia, las washintonias o los cipreses de México), en clara referencia a la labor realizada por el botánico andaluz.

v También los parterres situados detrás (J, K y L) están dedicados a las plantas americanas (catalpa, ceibo de pinchos, guayabo, palo borracho, estoraque).

v El parterre O quiere reflejar el ambiente de las especies de carácter subtropical (con un palo borracho, un falso pimentero, un árbol del fuego, bambúes, plumeros).

v Los parterres M y N en los que aparecen madroños, viburnos, pinos, un espectacular cedro gris, un chopo boleana, agracejos púrpuras y un olivo quieren evocar, en clara contraposición con el parterre anterior, la atmósfera propia de los climas continentales.

v El parterre E (en el que aparece un magnolio y un ginkgo) fue concebido para albergar plantas de carácter continental, y el parterre D (en el que crecen yucas, una araucaria y un laurel de Indias) debía presentar especies de ambiente subtropical.

Para potenciar el carácter didáctico del parque se instalaron carteles informativos con el plano del parque y su composición florística, proponiendo un itinerario botánico para conocer las diferentes especies vegetales, que quedaban identificadas mediante placas individuales.

Sin embargo, algunas especies de las que tenían que haberse plantado no lo fueron y otras han desaparecido, lo que determina que los parterres no reflejen con claridad la idea con la que fueron diseñados. Algunas placas identificativas de las especies vegetales han desaparecido, otras no corresponden a la especie que señalan, otras son ilegibles.

Las actuaciones que deben de realizarse en este parque no pueden olvidar la finalidad educativa con la que se creó.

 

 

Riqueza botánica singular

El Parque Celestino Mutis presenta una riqueza botánica extraordinaria porque en sus parterres crecen especies que no se pueden encontrar en otros jardines de la ciudad. Entre ellas se encuentran:

v El caobo de Cuba Sweitenia mahogani (presente en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo y plantado en el Celestino Mutis el 25 de noviembre de 2000 para conmemorar el XXVII Congreso de la Asociación Española de Parques y Jardines Públicos celebrado en Sevilla), originario de las islas del Caribe.  

v El olivo negro Bucida buceras, procedente de América Central. 

v El fresno americano Fraxinus americana, originario de Norteamérica.

v El guayabo Psidium cattleyanum (que también se encuentra en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo), procedente de América del Sur.

v El naranjo de Luisiana Maclura pomifera (presente en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo), originario de Norteamérica.

v El jambolero Syzygium cumini (que también se encuentra en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo), procedente de Asia.

v El cedro gris Cedrus atlantica var. glauca, originario del norte de África.

v La encina de Virginia Quercus virginiana, de ascendencia norteamericana.

v La palmera cola de pescado Caryota mitis, procedente del sureste de Asia.

v La dracena Dracaena marginata, originaria de zonas tropicales de África.

v El laurel de Indias matizado Ficus microcarpa var. exotica, de ascendencia asiática.

v El sabal o palmeto Sabal blacburniana (Sabal domingensis), procedente de las islas del Caribe.

v El ciprés de México Taxodium mucronatum (presente en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo), originario de México.

v La zelkova Zelkova serrata (que también se encuentra en los viveros de la Expo 92 del Parque del Alamillo), originaria de Asia.

v El pinsapo Abies pinsapo, especie autóctona de las sierras de Andalucía.

 

 

Pérdida de riqueza biológica, pérdida de valor patrimonial

En estos últimos años se ha incorporado 1 especie al parque (la espirea Spiraea cantoniensis) y han desaparecido 15 especies (18 en relación al estudio realizado en el 2000):

v El algarrobo Ceratonia siliqua. 

v La morera de papel Broussonetia papyrifera.

v La cica Cycas circinalis.

v La palmera enana Phoenix roebelenii.

v La aralia Fatsia japonica.

v La caña de Cuba Chamaedorea seifrizii.

v La verónica Hebe traversii.

v La oreja león Leonotis leonorus.

v La margarita amarilla Argyrenthemum frutescens.

v El manzano de flor Malus x purpurea.

v La budleya Buddleja davidii.

v El trompetero Datura arborea.

v El lino de Nueva Zelanda Phormium tenax.

v El lino variegado Phormium tenax var. variegatum.

Entre ellas destaca la palmera enana Phoenix roebelenii. Por su valor patrimonial: era el único ejemplar existente en nuestra ciudad. Además, esta palmerita es una de esas especies que tienen un qué sé yo: caen simpáticas y se les coge un cariño especial. Aunque no parece opinar lo mismo el servicio de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Sevilla.

 

 

Celestino Mutis, botánico y humanista

El parque homenajea al prolífico científico José Celestino Mutis, un gaditano que, formado en Cádiz, Sevilla y Madrid donde regenta la cátedra de Anatomía del Hospital General, a la vez que estudia Matemáticas, Física, Astronomía, Ciencias Naturales y, especialmente, Botánica marcha, en 1760, en calidad de médico, a Nueva Granada (Colombia). Sus ideas de realizar una Historia Natural de América fructifican en 1783, cuando Carlos III lo nombra Primer Botánico y Astrónomo de una de las expediciones científicas más importantes del siglo XVIII: la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada (1783-1816).

Mutis realizó un exhaustivo estudio de la flora americana y de sus propiedades medicinales. Quizás sea el descubrimiento del árbol de la quina y su extraordinaria capacidad medicinal uno de los legados más conocidos que el botánico gaditano regaló a la Humanidad.

De la corteza del árbol de la quina o quino árbol de hojas similares a las del laurel se obtiene el alcaloide quinina. La corteza del árbol (llamada quina) y la quinina, han sido fármacos esenciales por sus propiedades febrífugas y antisépticas, y sobre todo porque durante largo tiempo hasta que a finales del primer tercio del siglo XX se obtuvieron productos similares de origen sintético han constituido el remedio contra la malaria. Actualmente, se utiliza quinina natural frente a las cepas microbianas que producen malaria y son resistentes a los fármacos sintéticos.

Celestino Mutis, defensor de las teorías copernicanas y newtonianas lo que le ocasionó serios problemas con los dominicos y la Inquisición elaboró planes de estudios generales, de Matemáticas y, especialmente de Medicina; construyó el observatorio astronómico de Santa Fe, recopiló varias gramáticas de los pueblos indígenas y convirtió su casa en un lugar de encuentro y de estudio para una América nueva y docta.

Murió en 1808 en Santa Fe de Bogotá. Pero nos dejó importantísimos escritos botánicos, más de 7.000 láminas y dibujos, un herbario con más de 20.000 plantas, semilleros, minerales, maderas, pieles, fósiles, y la convicción de que podemos desarrollar una extraordinaria labor científica que, lamentablemente, no aparece reflejada en nuestra memoria colectiva.

El 26 de junio de 1764, en Santa Fe, escribe a Carlos III:

“¿Quién se imaginaría en los primeros años de su descubrimiento que llegase a faltar en algún tiempo la quina en los montes de Perú, ni que pudiese escasear en el tiempo en que se va confirmando la mayor eficacia de este admirable remedio? Esta sería una pérdida irreparable para la posteridad, que apenas podría concebir las causas de semejante ruina y descuido.

Es muy temible, Señor, que llegue a faltar la quina, porque así lo manifiesta cada día la experiencia. No permita Vuestra Majestad que por la ambición de los que comercian en este precioso género, se multipliquen las miserias, que fundamentalmente tenemos. El corte indiscreto de todo un árbol de quina para aprovechar solamente una pequeña porción, podría hacer tan desconocido un árbol de este género en el Perú como en la Noruega.”

Desde entonces, no parece haber cambiado mucho la situación.

Es mediados del siglo XVIII y Mutis denuncia, con toda claridad, los graves problemas que ocasiona la explotación irracional de los recursos naturales. A lo largo de los siglos, hemos tenido lúcidas mentes, sí, que, con espléndidos y rigurosos análisis, nos han prevenido de lo que podría ocurrir; pero no hemos querido escucharlas.

El quino, que desapareció en gran parte de Sudamérica, fue introducido en 1859 en India e islas de Indonesia, donde proliferó de forma extraordinaria; le actividad económica que conllevaba se desplazó de una a otra parte del planeta.

Sigue Mutis:

“La mezcla reprensible, procedida de la ignorancia o de la malicia de los que quieren aumentar su mercancía, la conducción desde el Perú hasta España, y desde allí hasta las más remotas partes del mundo, disminuyen notablemente la eficacia de una quina depositada sin cuidado en suelos húmedos, alterada sensiblemente por la diversidad de climas, hasta que después de mucho tiempo va pasando lentamente a las boticas, donde suele ser muy común hallarla mezclada, medio podrida, y sin virtud después de veinte o más años de su separación del árbol. Una quina de esta naturaleza es la que ha dado lugar a tantas desconfianzas y disputas; ésta suele ser el remedio en que vanamente confía el médico en los lances más apurados, y ésta, finalmente, es el antídoto que compra para su mayor daño un pobre enfermo.”

Es claro que mejor nombre no podía recibir este parque.

José Celestino Mutis

 

El Real Jardín Botánico (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) custodia más de 7.000 dibujos realizados por la escuela dirigida por Celestino Mutis.

Sus 40 dibujantes mantenían un estilo común —estilo Mutis— que con una extraordinaria maestría artística reflejaba con exactitud las caractererísticas de cada especie.

Una de las especies descubierta por Mutis fue denominada por el eminnete taxónomo sueco Carlos Linneo con el nombre de Mutisia clematitis, en claro homenaje al científico gaditano.

Una obra gigantesca que refleja parte de la biodiversidad vegetal del continente americano.