Parque Guadaira Cauce Antiguo
Un poco de historia

La construcción del Parque Guadaira Cauce Antiguo fue posible gracias al convenio firmado entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Sevilla. Sin embargo, el proyecto inicial sufrió profundas modificaciones.

El acuerdo Confederación-Ayuntamiento suponía la construcción del nuevo parque en 2006. Pero las obras no comenzaron hasta 2007, con el objetivo de tenerlo concluido a finales de 2008 o principios de 2009.

La realidad fue diferente: a principios de 2009, al encontrarse un cableado de fibra óptica en el subsuelo, las obras se paralizaron.

Inmediatamente se produce un conflicto de opiniones entre diferentes sectores sociales. Las asociaciones de vecinos de los barrios próximos al área de actuación cuestionaban que en la zona Heliópolis-Bermejales discurriera una carretera –periférica o central– por el espacio ajardinado pues supondría la desaparición del parque como tal, lo que no estaba reflejado en el proyecto original. En cambio, los defensores del PGOU manifestaban que el propio Planeamiento de la Ciudad establecía en esa zona, no un parque, sino un viario ajardinado que permitiera la circulación de vehículos para cohesionar la zona sur de la ciudad. Es decir, mientras que unos defendían la integridad de la zona como parque, otros argumentaban que el PGOU la califica como vía-parque, es decir, como viario acompañado de parcelas ajardinadas.

Y se anunció que el parque debía ser rediseñado: la proyectada carretera en la zona Heliópolis-Bermejales se convertía en un vial peatonal con carril bici.

El Palacio de la Música y el Museo del Agua, previstos en el proyecto inicial –que pretendían convertir el nuevo parque en un espacio cultural– fueron eliminados en el reformado proyecto de actuación.

En 2011 se adjudicó la construcción del parque a una nueva empresa que inició las obras en 2012.

El parque abrió sus puertas en 2014.

El Parque Guadaira Cauce Antiguo surge como elemento fundamental de cohesión en la zona sur de la ciudad, con el objetivo de integrar barrios tan dispares como Heliópolis, Bermejales, Martínez Montañés, Las Vegas o Su Eminencia.

El nuevo parque –con una superficie de unas 66 hectáreas y una longitud de unos 3,7 kilómetros– discurre sobre el antiguo cauce del río Guadaira (que en los años cincuenta fue desviado hacia el sur para proteger la ciudad de las inundaciones), desde la dársena del Guadalquivir en Heliópolis hasta la carretera de Utrera.

El parque –que se extiende desde el parque Bermejales al parque de Riberas del Guadaíra– ha permitido recuperar el antiguo cauce fluvial del Guadaira, que se había convertido en una zona paisajísticamente muy degradada, con importantes focos sociales de marginalidad.

Delimitado por un vallado tubular y recorrido por una vía peatonal y un carril bici, Guadaira Cauce Antiguo está diferenciado en dos zonas con características paisajísticas distintas: una a modo de bulevar, la otra recreando una dehesa.

El bulevar se extiende por la zona oeste del parque, la más estrecha de todo el recinto. Se ha ajardinado utilizando numerosas especies de carácter ornamental: ceibos o árboles de coral, bauhinias, cedros, arboles del amor, acacias, liquidámbar, ginkgos, ombúes, palos borrachos, pinos de oro, cipreses de los pantanos, jacarandas, catalpas, árboles de Júpiter, ciruelos de Japón…

La dehesa ocupa el espacio más ancho en la zona este del parque. Poblada por pinos, acebuches, algarrobos y encinas, aparece como un paisaje menos urbano y más natural que el bulevar.

La olmeda que recorre todo el recinto proporciona unidad a todo el parque.

Fresnos, olmos, sauces, álamos, álamos blancos y almeces, rememoran el paisaje fluvial original de la zona.

A ello contribuyen dos lagunas acompañadas de vegetación de ribera, que permitirán recuperar parte de la avifauna que existió en el Guadaira.

Y también la torre del Molino de Torreblanca (o de Torre Blanca), resto del molino harinero que aprovechaba la fuerza hidráulica del río para realizar la molienda del trigo. Tras la desviación y encauzamiento del Guadaira, el molino, alejado de la corriente fluvial, ha quedado como marcador del antiguo cauce del río, testigo del ambiente fluvial que durante generaciones permitía obtener la necesaria harina.

Guadaira Cauce Antiguo es un parque joven, con todo su potencial por desarrollar, en el que podrán desarrollarse algunas de las actuaciones previstas en el proyecto inicial (huertos sociales e instalaciones deportivas).