Jardines de Murillo, un poco de historia

Con una superficie de unos 8.500 m2, estos jardines están delimitados por la muralla del Alcázar, los Jardines de Catalina de Ribera y el Barrio de Santa Cruz.

Los Jardines de Murillo se crearon en una zona que pertenecía a las huertas del Alcázar. En 1911 Alfonso XIII cede a la ciudad una parte de la Huerta del Retiro del Alcázar para que en esa zona se construyan exclusivamente jardines, sin derecho a edificar.

Durante los años 1915-1917, el arquitecto municipal Juan Talavera y Heredia ejecutó el trazado de los jardines y levantó la muralla de cierre del Alcázar. En 1918, a propuesta del director del periódico El Liberal, los jardines adoptaron el nombre de Murillo en recuerdo al pintor sevillano, e incluso Talavera diseño un pequeño monumento con busto del pintor que nunca llegó a realizarse.

En el año 2002 han sido declarados, junto a los Jardines de Catalina de Ribera, Bien de Interés Cultural con categoría de Jardín Histórico.

 

Jardines de aire andaluz

Los Jardines de Murillo están formados por un conjunto de pequeñas glorietas en las que fuentes, agua y azulejos crean una atmósfera íntima. Es este conjunto de glorietas pequeñas y entrelazadas el que confiere esa atmósfera tan singular, propia de los jardines andaluces, a este lugar.

Una de las glorietas está dedicada al pintor costumbrista José García Ramos. Trazada por Juan Talavera, fue construida en 1923 por iniciativa de discípulos y artistas. Presenta una entrada porticada, con un retrato del pintor sevillano ejecutado por Manuel de la Cuesta y una fuente central, baja, en azulejos, que recuerda los jardines hispanomusulmanes. En sus bancos hay azulejos que reproducen obras de García Ramos.

Los Jardines de Murillo, con sus glorietas casi escondidas, tan diferentes a los de Catalina de Ribera con los que se continúan, han sido protegidos de los actos vandálicos mediante una verja que, literalmente, rompe su unidad y altera su propia identidad.

 

Algunas plantas y un don Juan

Magnolios, espireas, celindas, celestinas, naranjos, laureolas, diferentes especies de palmeras, yucas, pitósporos, justicias, cipreses, arrayanes, margariteros, durillos, aligustres de Japón, dombeyas, almeces, durantas, adelfas, madreselvas, tuyas, granados, sauzgatillos…Más de 55 especies vegetales proliferan en los Jardines de Murillo.

Y entre todas ellas destacan los majestuosos árboles de las lianas con sus poderosas raíces tabulares, sus llamativas raíces aéreas y sus troncos columnares.

Y junto a los Jardines de Murillo, la Plaza de los Refinadores en la que, rodeado de sóforas, palmeras canarias, naranjos, jazmines y damas de noche, se eleva el monumento realizado en 1975 por el escultor Nicomedes Díaz Piquero a don Juan Tenorio, con capa y espada, y versos de Zorrilla:

 

Aquí está don Juan Tenorio,

y no hay hombre para él.

Desde la princesa altiva

a la que pesca en ruin barca,

no hay hembra a quien no suscriba;

y a cualquier empresa abarca,

si en oro o valor estriba.

Busquénle los reñidores;

cérquenle los jugadores;

quien se precie que le ataje,

a ver si hay quien le aventaje

en juego, en lid o en amores