Parque Palmas Altas
Un poco de historia

La construcción del nuevo Parque Palmas Altas –fruto del convenio firmado por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y el Ayuntamiento de Sevilla a finales de 2003– permitió la regeneración ambiental de las márgenes del cauce del río Guadaira en el entorno Palmas Altas-Cortijo el Cuarto, frente a la barriada de Bellavista.

El Guadaira, por esta zona, discurre por un cauce artificial, pues el recorrido natural del río fue desviado, alejándolo de Sevilla para proteger la ciudad de las periódicas inundaciones que padecía.

El proyecto de actuación tenía como objetivos conseguir la regeneración hidrológica y forestal de las márgenes del río Guadaira, crear zonas de transición entre lo natural y lo urbano, y convertir el río en elemento integrador mediante un parque en sus márgenes que permitiera su aprovechamiento como zona de recreo.

Pues bien, se ha creado un parque de 15,5 hectáreas a lo largo de la corriente fluvial que actúa como eje vertebrador de la zona y nexo de unión con otros espacios. La construcción de este parque –que discurre a lo largo de ambas márgenes del río– ha supuesto la remodelación del terreno para crear un paisaje más diversificado, la construcción de carriles para peatones y bicicletas, el levantamiento de dos pasarelas que atraviesan el Guadaira y, lógicamente, la reforestación del espacio con especies autóctonas y ornamentales.

Los caminos y carriles trazados, junto a las pasarelas levantadas, han permitido recuperar para uso público un espacio oculto, marginal.

En la margen izquierda, el parque está estructurado mediante dos caminos situados a diferentes alturas, unidos por prados arbolados suavemente ondulados que descienden desde el carril superior al inferior. El camino superior, no está pavimentado; el inferior, que presenta un carril bici, marca el amplio cauce del Guadaira.

En la margen derecha solo existe un camino que una las dos pasarelas. Este camino, que da lugar a otro carril más corto, se encuentra longitudinalmente diferenciado en un camino de tierra y en un carril pavimentado.

Los caminos y carriles –que discurren paralelamente al cauce fluvial– están escoltados por alineaciones de árboles –monoespecíficas en unos tramos y formadas por dos o más especies en otros– de álamos, álamos blancos, olmos, árboles del fuego, melias, fresnos, fresnos de flor y almeces. Cerca de la lámina de agua se elevan algunos eucaliptos de gran porte y, en uno de los extremos del parque, crece una parkinsonia.

Es decir, la reforestación de la zona se ha realizado con especies de ribera autóctonas y con especies ornamentales exóticas.

Este parque tiene un enorme potencial ecológico como demuestra la presencia de numerosas aves en su ribera (desde cigüeñuelas a moritos).

Y sin embargo, el parque, al que se puede acceder desde el año 2012, no está terminado. Es necesario delimitar su superficie e instalar el equipamiento urbano propio de cualquier parque. Pero sobre todo, es imprescindible mantener en movimiento el caudal del río, evitar el estancamiento de las aguas que generan putrefacciones y malos olores. Mantener la calidad del agua fluvial permitirá que Palmas Altas sea un parque singular, con gran riqueza ornitológica.