Casa de Pilatos
Un poco de historia

La Casa de Pilatos –históricamente Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, Palacio del Marqués de Tarifa o Casa de los Duques de Alcalá– es desde el siglo XVII Palacio de los Duques de Medinaceli.

La construcción de la Casa de Pilatos comenzó a finales del siglo XV, en 1483, por deseo de Pedro Enríquez, Adelantado Mayor de Andalucía, y su esposa Catalina de Ribera.
Pero fue su hijo, Fadrique Enríquez de Ribera (Primer Marqués de Tarifa) el que –tras realizar un viaje por Europa y Jerusalén durante los años 1518-1520– decide ampliar el pequeño palacio al estilo renacentista, incorporando la artesanía mudéjar de la ciudad. Fadrique Enríquez encarga al taller genovés de Antonio María de Aprile la monumental portada de acceso al palacio, en mármol, y otros elementos estructurales, así como los sepulcros para sus padres, también en mármol, para instalarlos en el Monasterio de la Cartuja. Las obras realizadas tuvieron una profunda influencia en la ciudad: los palacios de Sevilla incorporan el estilo renacentista en su estructura y ornamentación.


Tras la muerte de Fadrique Enríquez en 1539, el palacio es heredado por Per Afán de Ribera, primer duque de Alcalá, nombrado virrey de Nápoles por Felipe II. El virrey adquiere durante su mandato una excelente colección de esculturas clásicas de época romana –compradas a coleccionistas o encontradas en las excavaciones realizadas– para enviarlas a Sevilla. En torno a 1571 el Palacio de Pilatos se ornamenta con estas esculturas y se remodela siguiendo cánones renacentistas. Y para ello, Per Afán de Ribera contrata al arquitecto italiano Benvenuto Tortello  quien transforma en 1568 la antigua huerta en un jardín de esculturas de aire renacentista.
El primer duque de Alcalá encargó al escultor Giuliano Menichini la restauración de las esculturas clásicas adquiridas en Italia, casi un centenar de tallas marmóreas de época romana y algunas copias renacentistas de esculturas grecolatinas.
Las obras se dispusieron, siguiendo las ideas renacentistas, en el propio marco arquitectónico del edificio, expuestas muchas de ellas directamente a la intemperie.
Quedó así configurado el palacio.


La Casa de Pilatos es, esencialmente, un palacio construido durante el XVI por Fadrique Enríquez de Ribera y Per Afán de Ribera.


A principios del siglo XVII el palacio acoge a diferentes artistas, entre ellos Pedro Pacheco –maestro y suegro de Diego Velázquez, que pinta la Apoteosis de Hércules en el techo de uno de los salones de la planta alta– y Juan de Oviedo que reestructura diferentes estancias.
A mediados del siglo XVII, al casarse el VII Duque de Medinaceli con Ana María Luisa Enríquez de Ribera, la Casa Ducal de Medinaceli incorpora el patrimonio de los Ribera. La Casa de Pilatos pasa a formar parte de las valiosas propiedades de los Medinaceli.
Durante el siglo XVIII y buena parte del XIX, la Casa de Pilatos –que no parece encajar con las preferencias de sus propietarios– experimenta un grave deterioro estructural y patrimonial. Este proceso se detiene e invierte a mediados del siglo XX, cuando los duques de Medinaceli lo convierten en residencia y empiezan las obras de restauración.
La Casa de Pilatos, declarada Monumento Nacional en 1931, es una construcción renacentista que incorpora la tradición mudéjar, con excelentes paños de cerámica, artesonados y yeserías en perfecto maridaje con la estructura renacentista.


El nombre de Casa de Pilatos

Desde hace siglos, el Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía se conoce popularmente en Sevilla como Casa de Pilatos.
Esta denominación está envuelta en diferentes creencias relacionadas con el viaje que Fadrique de Ribera realizó a Jerusalén.

Aunque alguna leyenda indica que Fadrique de Ribera quiso levantar un palacio similar al pretorio de Poncio Pilatos (hecho poco probable dado que dicha residencia ya no existía cuando visitó Tierra Santa), parece probable que el nombre del palacio se deba al vía crucis que instituyó el Marqués de Tarifa al regresar a Sevilla, quizás al comprobar que la distancia desde el palacio de Pilatos al monte Calvario era similar a la que existía entre su palacio y la Cruz del Campo.
El vía crucis –rememoración del recorrido realizado por Cristo desde que es sentenciado a muerte por Pilatos hasta su crucifixión y sepultura, con catorce paradas (actualmente quince)– partía de su residencia y llegaba hasta Cruz del Campo. Dado que la primera estación de penitencia –Cristo juzgado por Pilatos– se realizaba en la puerta de la residencia palaciega, tal y como atestiguan las cerámicas de la fachada y la cruz que señala el inicio del recorrido, el palacio empezó a denominarse Casa de Pilatos, nombre con el que se conoce en la actualidad.


El Patio Principal

Construido a finales del siglo XV por Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, el Patio Principal fue ampliado y transformado siguiendo cánones renacentistas por su hijo Fadrique de Ribera, quien amplió su superficie, abrió galerías, sustituyó los pilares de ladrillo por columnas de mármol e instaló en el centro una fuente marmórea adquirida en Génova. Posteriormente Per Afán lo ennobleció con la colección de esculturas clásicas que importó de Italia.
El perfecto maridaje entre elementos renacentistas y mudéjares, incluso góticos y románticos, muestran las sucesivas intervenciones que a lo largo del tiempo se han producido en el patio.

En el patio –con fuente central presidida por un busto clásico– se levantan cuatro esculturas romanas del segundo siglo después de Cristo: Palas Atenea pacífica, Palas Atenea guerrera, Fortuna y una musa con pandereta.
Palas Atenea guerrera, diosa de la guerra y de la sabiduría, presenta  tres complementos –escudo, casco y maza– que no son originales, sino labrados en  siglo XVI o XVII.
Palas Atenea pacifera carece del escudo, de la maza y del casco que añadidos en el siglo XVI-XVII fueron eliminados en 1957 por considerar que alteraban el carácter original de la obra.
Una tercera escultura del patio se identifica con la diosa de la agricultura Ceres y con la diosa Fortuna, pues porta el cuerno de la abundancia repleto de uvas. El rostro reproduce el de Faustina Minor, esposa del emperador Marco Aurelio.
La cuarta escultura que, en cuerpo entero, ornamenta el patio principal, es una musa con pandereta. La pandereta y la corona de uvas con hojas de parra fueron añadidas en época renacentista.


El Jardín Grande

El Jardín Grande fue creado en 1568 por el arquitecto napolitano Benvenuto Tortello al transformar la primitiva huerta del palacio en un jardín de esculturas al gusto italiano.
El arquitecto –al que el I Duque de Alcalá le había encargado reformar su palacio para exponer la colección de esculturas que había reunido en Nápoles durante su virreinato– levanta en la huerta logias, galerías y hornacinas para exponer las diferentes tallas al aire libre, mirando al nuevo jardín. La huerta se había transformado en jardín arqueológico, en jardín renacentista.
A mediados del siglo XIX el espacio se remodela e incorpora nuevas especies vegetales.


Actualmente, el jardín está organizado en once parterres en torno a una fuente central y a un emparrado ornamentado con rosales.
Aquí crecen un ceibo, un magnolio, limoneros, naranjos, granados, palmeras datileras, latanias, palmeras de la suerte, washingtonias de tronco grueso, cicas, justicias, celindas, trompeteros, acantos, calas, alteas, paragüitas, clivias, laureles, crinuns, setos de boj y de mirto, cañas de indias, agapantos, y rosales. Con parras vírgenes, buganvillas, glicinias y jazmines de Madagascar (Stephanotis floribunda) de flores blancas y perfumadas trepando por las paredes.


El Jardín Chico

El Jardín Chico adquiere su aspecto actual a principios del siglo XX cuando se derribaron unas construcciones sin interés que dividían este jardín en dos espacios inconexos.
El jardín presenta una alberca estrecha y alargada, con multicolores macetas floridas, escoltada por dos higueras y presidida por una escultura de Baco realizada por Mariano Benlliure. El conjunto rememora el privilegio que tenía la casa de disponer del agua que llegaba a la ciudad a través de los Caños de Carmona que, propiedad real, sólo unos pocos privilegiados podían utilizar.


Parte del jardín está estructurado mediante ocho parterres en los que crecen aves del paraíso, celindas, calas, naranjos, orejas de elefante, acantos, pequeños magnolios, setos de boj y numerosos rosales. Las paredes están cubiertas por buganvillas, trompetas trepadoras, celestinas y campanillas ipomeas con llamativas flores azules. Geranios, gitanillas y una washingtonia de tronco grueso alegran esta zona del patio.
En el área más elevada del jardín crecen rosales delimitados por setos de boj, jazmines arbustivos, cicas, palmeras de la suerte, falsos pimenteros, un gran magnolio, trompeteros, cintas, acantos, costillas de Adán, setos de boj, calas, una palmera canaria y una especie singular, Asclepias physocarpa.