Entorno del Palacio de San Telmo

 

En 1926 el Ayuntamiento de Sevilla adquiere 60.000 m2 de los Jardines de San Telmo para instalar en ellos, durante la Exposición Iberoamericana de 1929, los pabellones de Chile, Uruguay, Perú, Estados Unidos y el propio pabellón de Sevilla.

Tras la clausura del certamen internacional, llegó el abandono.

Para agravar aún más la situación, la zona se constituyó –desde 1958 hasta 1980– en soporte espacial de la Feria de Muestras, degradándose uno de los marcos urbanísticos más hermosos de nuestra ciudad.

En este entorno de extraordinario valor artístico y cultural, existen numerosas especies vegetales ornamentales, algunas de singular interés por su escasa representación en la ciudad.

En la avenida María Luisa se pueden observar jacarandas y, frente al antiguo pabellón de Estados Unidos, dos árboles de las lianas y alguna palmera canaria.

Junto al Costurero de la Reina aparecen buganvillas, un ficus del caucho y un ave del paraíso gigante.

En el antiguo pabellón de Estados Unidos hay aves del paraíso, hiedras y cicas.

Junto a la biblioteca, crecen árboles de Júpiter, jazmines y rosales. Cerca hay acacias tres espinas, robinias y plátanos de sombra.

A continuación –frente al Pabellón de Perú– se pueden ver sóforas, un olivo, un níspero, una falsa pimienta, un aligustre, una yuca, una morera, olmos, palmeras canarias, un ailanto, un pacífico y varios naranjos.

Junto al Pabellón de Chile crecen una washingtonia de tronco grueso, un eucalipto, un braquichito y un olmo.

Al lado se encuentra la Glorieta de la avenida de Perú, junto al pabellón del mismo nombre. Fue una zona acogedora y elegante, con fuente central y columnas (probablemente ocho) coronadas por diferentes esculturas. En la glorieta se encontraba la escultura de Fernando VII de los jardines de San Telmo hasta que fue trasladada al Museo Arqueológico Municipal de Santa Clara al convertirse esta zona en soporte de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Actualmente, la glorieta –que ha sufrido todo tipo de actos vandálicos– presenta un estado de conservación lamentable. Sólo persisten tres esculturas; el resto y sus columnas han desaparecido.

Aquí se desarrollan laureles de indias, almeces, celestinas, cocos plumosos, un ciprés, latanias y, mas allá, un ficus rubiginosa y un limonero.

Frente al teatro Lope de Vega aparecen dos especies poco frecuentes en Sevilla: el árbol paraguas Brassaia actinophylla y el ave del paraíso gigante, Strelitzia alba. También hay varias latanias y una yuca.

La puerta del Casino de la Exposición está escoltada por una araucaria australiana, una laureola, dos magnolios y la única araucaria de Brasil Araucaria angustifolia que existe en nuestra ciudad.

Al lado aparecen un enorme laurel de Indias, un almez, laureolas, una morera de papel, palmeras reina de Cuba, cocos plumosos, un aligustre, una acacia negra, un durillo, granados, lantanas pitósporos, alguna abelia y aves del paraíso.

En la gran explanada, rehundida, que precede al Palacio de San Telmo, crecen numerosas washingtonias de tronco fino, árboles del fuego, un gran laurel de Indias, latanias, naranjos, robinias, melias, yucas, almeces, pica-picas, olmos, pitósporos formando setos, costillas de Adán, helechos, aves del paraíso, limpiatubos, justicias, romero, durillos, alguna adelfa, trompetas trepadoras y buganvillas.

Cerca se encuentran los edificios prefabricados (las caracolas de derecho) que se instalaron hace más de veinte años como estructuras efímeras, para impartir provisionalmente clases ante la falta de espacio en la Facultad de Derecho. La Administración los ha mantenido con distinto uso (actualmente cedidos al Consejo de Bandas de Música Procesional de Sevilla) a pesar del aspecto lamentable que presentan y de ocupar una zona de jardín histórico en el que provocan un fuerte impacto visual.

En este entorno, degradado y sucio, se encuentra un pequeño edificio con la siguiente placa: “Protección Ambiental. Delegación de Medio Ambiente. Ayuntamiento de Sevilla”. Parece claro que ¡la actividad del organismo que alberga el edificio no afecta al entorno del mismo!

En el año 2000 escribía: Resulta inexplicable que toda esta zona, la que se extiende alrededor del Casino de la Exposición, uno de los mejores y más nobles espacios de nuestra ciudad siga precisando una urgente recuperación y restauración de sus elementos vegetales e históricos. Pues bien, a pesar de que algunas cosas se han hecho, es imprescindible recuperar todo este entorno y restaurar su patrimonio histórico y vegetal.

Porque en este valiosísimo espacio –que formaba parte de los antiguos Jardines de San Telmo– se encuentran los pabellones construidos para la Exposición Iberoamericana de 1929: el Pabellón de Sevilla (actualmente Casino de la Exposición y Teatro Lope de Vega), el de Estados Unidos (sede de la Fundación Madariaga de Arte Contemporáneo), el de Chile (Escuela de Artes Aplicadas), el de Uruguay (que alberga el Consejo de Estudiantes del Distrito Universitario de Sevilla) y el de Perú (utilizado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Y además, el Costurero de la Reina construido en 1893.

Casino de la Exposición y Teatro Lope de Vega: el Pabellón de Sevilla

El Pabellón de Sevilla –obra del arquitecto Vicente Traver– es una construcción formada por la unión estructural de dos espacios: uno que funcionaba como teatro y otro que funcionaba como salón de fiestas o Gran Casino donde celebrar cenas, bailes, juegos y conciertos.

Se conserva el teatro (teatro Lope de Vega) y el casino o salón de fiestas, que se ha constituido en sala de exposiciones temporales.

Pabellón de Chile

Frente a muchos pabellones que mostraban una arquitectura regionalista o indigenista, el pabellón de Chile –construido por el arquitecto Juan Martínez Gutiérrez– fue concebido con un estilo vanguardista para representar las elevaciones de los Andes y la llanuras chilenas mediante un juego de volúmenes rematados en una elevada torre.

En el pabellón se mostraban oficios tradicionales, la nueva maquinaria chilena, bodegas con vinos de la tierra, productos alimentarios y farmacéuticos. Se informaba del tratamiento del cobre desde su extracción hasta convertirlo en objetos industriales, se podían consultar periódicos y revistas chilenas, ver fotografías de los diferentes paisajes de Chile e informarse de las posibilidades turísticas del país. Una muestra de pintura, escultura, objetos artesanales y animales disecados permitían conocer mejor la cultura y naturaleza del país sudamericano.

El Pabellón de Chile alberga en la actualidad la Escuela de Artes Aplicadas.

Pabellón de Uruguay

El edificio –diseñado por Mauricio Cravotto y ejecutado por el arquitecto Emilio Conforme– es una construcción sobria, sin pretensiones, de carácter urbano y portada neobarroca.

Como otros pabellones, el de Uruguay presentaba una muestra del poder industrial y económico, de la cultura moderna y tradicional del país. Gráficos y datos económicos, muestrarios y maquetas, obras de arte y novedosos frigoríficos, muestras de carne congelada y en conserva, cueros, calzados, vinos y licores, madera y parquets, lanas, tejidos, productos químicos y farmacéuticos podían conocerse en el pabellón.

El edificio alberga en la actualidad el Consejo de Estudiantes del Distrito Universitario de Sevilla.

Pabellón de Perú

El Pabellón de Perú es un edificio neoindigenista en el que su autor –Manuel Piqueras Cotolí, arquitecto español que desarrollo prácticamente toda su obra en Perú– introduce elementos coloniales españoles (como las balconeras) en una arquitectura que presenta un marcado carácter indigenista.

Aunque la exposición realizada tuvo un carácter exclusivamente público pues el sector privado no participó, su contenido fue de enorme calidad: piezas arqueológicas precolombinas (cerámicas y momias con mascaras imperiales), maquetas de excavaciones arqueológicas y de obras públicas, muestras de minerales, joyas y objetos artísticos, fotografías, pinturas y esculturas modernas, junto a una importante biblioteca.

A principios de los ochenta el pabellón fue cedido al Consejo Superior de Investigaciones Científicas para alojar la Estación Biológica de Doñana, y actualmente es sede de la Casa de la Ciencia-CSIC.

Pabellón de Estados Unidos

Obra del arquitecto William Templeton Johnson, los tres edificios que lo formaban –del que sólo permanece el pabellón principal– se constituyeron en sala de documentales (gracias al cinematógrafo que se instaló), biblioteca (donde se podía consultar la historia de Estados Unidos y las rutas de los conquistadores españoles) y centro musical (que gracias a sus potentes altavoces permitía que la música se escuchara a gran distancia).

El edificio albergó el Consulado de EE.UU. hasta que en 2004 se constituyó en sede de la Fundación Madariaga de Arte Contemporáneo.

Costurero de la Reina

En 1893 –año en que la infanta María Luisa dona los jardines de San Telmo a la ciudad– el arquitecto Juan Talavera edificó en el extremo sur del palacio un pequeño castillete para el guarda de seguridad, de estilo neomudéjar (primera muestra del estilo regionalista que empezaba a imponerse en Sevilla).

Muy pronto empezó a ser conocido como Costurero de la Reina. Y quedó envuelto en una atmósfera de romanticismo: La joven reina María de las Mercedes, por su delicado estado de salud, pasaba buena parte de su tiempo cosiendo y tomando el sol en el castillete de San Telmo, al que llegaba el rey montando a caballo desde el Alcázar.

Una hermosa leyenda que… nada tiene que ver con la realidad: María de las Mercedes falleció en 1878 y el castillete fue construido en 1893.

En la segunda mitad del siglo XX, el Costurero de la Reina funcionó como oficina de turismo, carácter que –tras su breve historia como centro temático dedicado a la Exposición del 29– vuelve a tener en la actualidad.