Parque Su Eminencia
Un poco de historia

Situada entre la calle Puebla del Río y la SE 30 que la separa del Parque Amate, la Hacienda Su Eminencia surge en el siglo XIV como hacienda de olivar y cítricos. La hacienda –conocida como Hacienda de San Cristóbal del Palmete o de la Fuensanta– fue adquirida en 1764 por el cardenal Francisco de Solís, Arzobispo de Sevilla. A partir de aquel momento recibió el nombre de Hacienda de Campo de Su Eminencia pues, aunque mantuvo su carácter agrícola, se levantó un edificio residencial para recreo del cardenal.
Tras la muerte del cardenal en 1780, la propiedad de la hacienda pasa al Cabildo que la alquila a diferentes arrendatarios. En 1862 –consecuencia de la desamortización– es expropiada por el Estado que la vende a propietarios laicos. En 1992 –después de pertenecer a diferentes familias que la habían comprado a lo largo de los años– fue adquirida por la Junta de Andalucía, en un estado ruinoso, a pesar de haber sido declarada Bien de Interés Cultural en 1985.


En 2001 la Fundación Forja XXI reconstruye y rehabilita la finca para establecer en ella su sede y un centro de formación profesional (con recursos de la Junta de Andalucía y fondos sociales de la Unión Europea).
El edificio principal –construcción de carácter señorial levantada por el cardenal Solís en el siglo XVIII, prácticamente reconstruida en su totalidad– se constituyó en sede de la Fundación Forja XXI. Frente al mismo se levantaron construcciones modernas que evocan las estancias de labor de la hacienda, en las que se estableció un Centro de Formación.
En 2005, tras el fallecimiento del Presidente de la Fundación Forja XXI Manuel Benigno, se instaló un busto conmemorativo acompañado por una fuente con nueve surtidores que reflejan el ámbito de actuación territorial de la fundación, las ocho provincias andaluzas y Marruecos.


En el recinto –ornamentado con cipreses, olmos, palmeras canarias, árboles del amor, higueras, granados y laureles– hay un pequeño jardín delimitado por setos de tuya en el que crecen budleyas de flor blanca, sauzgatillos, una lagunaria, setos de bonetero, rosales, romeros, pitosporos, buganvillas, granados, lavandas, durillos, cinerarias, malvaviscos sangre de toro y naranjos. Además, en el pequeño patio que delimitan los edificios del Centro de Formación hay olivos, mirtos, romeros, lavandas y otras plantas aromáticas.
Pero todo ello ha quedado prácticamente abandonado desde que en 2014 la Fundación Forja XXI –que había recibido cuantiosas subvenciones de la Junta de Andalucía desde su creación en 1992– quebró ante la imposibilidad de hacer frente a deudas millonarias. La Escuela de Jardinería Romero Murube enclavada en el Parque de María Luisa –perteneciente a la Fundación Forja XXI– ha sido cerrada.
Actualmente, las palmeras devoradas por el picudo rojo muestran la degradación que experimenta la Hacienda.


Fuera del recinto que alberga al edificio de la Hacienda, existe un parque –conocido popularmente como parque Forja XXI– que presenta grandes potencialidades, aunque su desarrollo quedó paralizado hace años.
Provisto de zona de juegos infantiles y gradas, en el parque hay un atractivo bosquecillo de naranjos, grupos de melias y sóforas en la zona de juegos infantiles, jaboneros, washingtonias y cipreses y algún braquichito en la zona de las gradas.