Parque Tamarguillo (San Ildefonso)
Un poco de historia

Un poco de historia

El Parque San Ildefonso o Parque del Arroyo Tamarguillo –denominado en un principio Parque del Aeropuerto– se construyó en 2008, pero no abrió oficialmente sus puertas hasta diciembre de 2010.

La historia del parque se remonta a 1975, año en que se aprobó el decreto de expropiación de la Hacienda Buena Esperanza, una dehesa privada de olivos y encinas que ocupaba este espacio.

Sin embargo, el Ayuntamiento no realiza la primera actuación hasta 1997, en el marco del Proyecto de Regeneración de Solares Degradados de la ciudad. En los años 1997-1999, en la zona –abandonada y utilizada como escombrera– se produce una intervención muy importante: retirada de toneladas de escombros, cerramiento parcial y plantación de varios miles de árboles y arbustos.

Incomprensiblemente, tras la actuación, se produce el abandono de las obras y de las plantaciones realizadas.

Habrá que esperar hasta el año 2007 –en el marco del Proyecto de Restauración Hidrológica Forestal y de Protección de Cauces de Sevilla, firmado entre el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir en 2004-2006– para que se inicie la construcción del nuevo parque con un objetivo claro: la recuperación y regeneración ambiental de antiguo cauce del arroyo Tamarguillo para potenciar el uso público de sus riberas.

El parque

La construcción del parque –una extensa superficie de 96 hectáreas situadas entre la barriada de Alcosa y el aeropuerto de Sevilla– ha permitido recuperar una zona que, abandonada y muy degradada ambientalmente, se había convertido en depósito de todo tipo de residuos.

Hoy San Ildefonso constituye un paisaje de carácter natural, en el que se han creado senderos, carril bici y pasarelas sobre los arroyos, con plazas y miradores que permiten disfrutar del entorno.

El nuevo encauzamiento del Tamarguillo, que se encuentra en su zona de cabecera, atraviesa longitudinalmente todo el parque. La obra realizada permite que sus aguas viertan en un lago que presenta una isleta central para potenciar la presencia de la avifauna.

El parque posee zonas de juegos infantiles, un laberinto musical, áreas de ejercicios para adultos, zonas de picnic, recintos para perros, un auditorio al aire libre y más de un centenar de huertos vecinales y escolares. El cortijo San Ildefonso (ornamentado con bignonias rosas y buganvillas) pretende constituirse en Centro de Gestión del parque y Centro de Iniciativas Medioambientales.

En esta zona, además, se han encontrado yacimientos paleontológicos, prehistóricos, romanos y modernos que confieren un importante valor cultural e histórico al parque. Entre ellos destacan los restos romanos –un capitel jónico y una tinaja en la que se almacenaba vino, aceite o grano– que indican la presencia en esta zona de una villa romana agropecuaria que abastecería a Híspalis.

Tamarguillo es un parque con un enorme potencial social, ambiental y cultural. En el marco de la educación medioambiental, el parque permite desarrollar recorridos botánicos y ornitológicos de gran interés a lo largo del mismo, y la posibilidad de desarrollar cultivos de carácter ecológico en los huertos que aquí se han creado, actividades en las que participan numerosos escolares de la zona.

El Ayuntamiento ha cedido un espacio en el parque a la Asociación de Terapias Ecuestres Paso a Paso para que desarrollen su proyecto de atención, terapia y rehabilitación de niños con algún tipo de deficiencia psíquica o física mediante el uso de caballos.

Vegetación y fauna

El parque presenta una vegetación muy diversa, con especies autóctonas, pero también con plantas exóticas.

Entre las primeras se encuentran encinas, alcornoques, algarrobos, acebuches y pinos piñoneros (y algunos pinos carrascos) formando amplias dehesas. También hay fresnos, olmos, álamos y almeces entre la vegetación representativa de las riberas.

El matorral está formado por jaras, lentiscos, palmitos, retamas, tarajes, tomillos, romeros, mirtos, olivillas, lavandas y madroños.

La vegetación exótica está representada por un bosque de eucaliptos (Eucaliptus camaldulensis), amplias formaciones de casuarina (Casuarina cunninghamiana), mimosas (Leucaena leucocephala), acacias (Acacia longifolia floribunda), braquichitos (Brachychiton acerifolium y Brachychiton acerifolius), melias (Melia azedarach), zapotes (Phytolacca dioica), palos borrachos y palos borrachos de flor amarilla (Ceiba speciosa y Ceiba insignis), numerosos pinos de oro (Grevillea robusta), tipuanas (Tipuana tipu), catalpas (Catalpa bignonioides), robinias (Robinia pseudoacacia), acacias de espinas (Gleditsia triacanthos), jacarandas (Jacaranda mimosifolia), diferentes especies de ficus (Ficus microcarpa y Ficus australis), falsos pimenteros (Schinus molle), ceibos (Erythrina crista-galli), unos pocos cedros, algunos naranjos amargos (Citrus aurantium var. amara) y numerosos granados (Punica granatum).

Cerca del cortijo se han creado parterres elevados de metal y piedra en los que crecen tomillos, abrótanos, lavadas y romeros, con setos de pitósporo en las zonas próximas.

En el cauce aparecen carrizos, tarajes, eneas, cañas comunes y juncos.

El parque presenta una importante comunidad de vertebrados, con conejos, liebres, ratones de campo, musarañas y musarañitas, erizos, culebras de agua, culebras bastardas y de escalera, galápagos leprosos, ranas, sapos, lagartos ocelados y lagartijas ibéricas.

Pero es la avifauna la que se manifiesta con mayor diversidad pues en el parque se han observado cernícalos vulgares y primillas, águilas calzadas, ratoneros, gavilanes, mochuelos, autillos, cigüeñas, patos reales, gallinetas, andarríos, chorlitejos, cigüeñuelas, garcetas, garcillas bueyeras, carriceros, mirlos, lavanderas, cogujadas, mosquiteros, currucas, tarabillas, jilgueros, alcaudones, chotacabras, verderones, abejarucos, estorninos, tórtolas, perdices, abubillas, aviones, vencejos, golondrinas y otras muchas especies.

Grave conflicto

Un serio conflicto ha planteado la construcción de la nueva ronda de circunvalación SE-35 que –prevista inicialmente para entrar en funcionamiento en 2012– enlazaría la autovía a Madrid (A4) con la autovía a Málaga (A92).

La SE-35, tras atravesar el extremo este del parque, lo bordea por la zona más externa a la ciudad.

Para unos este trazado está justificado por estar planificado en el PGOU y afectar sólo a una zona extrema del parque. Para otros –especialmente el colectivo vecinal Movida Pro-Parque Tamarguillo– el trazado de la nueva vía de circulación debería alejarse del parque y discurrir por detrás del aeropuerto.