Tal vez sea la luz, tal vez sea una recóndita armonía indescifrable de la

que sólo percibimos los efectos externos y arrolladores. Aquí se siente

el paso de la vida, la gravitación de nuestro fenómeno vital en el cosmos.

Aquí percibimos cómo nuestra sangre y nuestro llanto, cómo nuestra palabra

y nuestra risa, van engastados y fundidos en el curso de los días.

Hay un alma en las calles y en las plazas.

Hay rincones de los jardines y en los barrios,

donde siempre parece que nos espera alguien que nos ama.

 

 

Joaquín Romero Murube

 

 

 

Jardín de los Poetas del Alcázar de Sevilla