Deteneos, hombres y mujeres que pasáis. Deteneos y escuchad.

Escuchad la voz de Sevilla, voz herida y melodiosa. La de su memoria,

que es también la vuestra. Es judia y cristiana, musulmana y laica, joven

y antigua. La humanidad entera en sus sobresaltos de luz y sombras, se

recoge en esa voz para extraer del pasado fundamentos de esperanza.

 

Elie Wiesel, en el Muelle de la Sal

 

 

 

Escultura de Chuillida en la Muelle de la Sal

Texto de Elie Wiesel